1989 – Explosión en la sede del GAM y en la casa de Brigadas de Paz

atentado(Foto: Prensa Libre, 17.08.1989)

Estábamos a punto de cenar, ya nos habíamos reunido alrededor de la mesa y, como de costumbre, nos dimos las manos para nuestro cotidiano minuto de silencio, como manera de agradecer todo lo vivido durante el día, sentir la energía de todo el equipo, la voluntad de seguir siendo brigadista de paz… Entonces sonó el estruendo, se rompieron todos los vidrios de la fachada de la casa y vimos pasar los trozos rotos esparciéndose por todos lados, luego el silencio aterrador… todos estábamos bien, nadie salió dañado, un milagro… Los días siguientes platicamos mucho, teníamos miedo, a veces mucho miedo, pero en nuestro corazón imperaba la convicción de que ese “aviso” era una señal de que nuestra labor merecía la pena.

Testimonio de la voluntaria María Gabriela Serra.

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